domingo, 9 de febrero de 2014 | Por: Pedro López Ávila

PROBLEMAS EXISTENCIALES DEL HOMBRE ACTUAL



No es casualidad que en épocas en que las sociedades entran en crisis culturales, ideológicas o económicas a lo largo de su historia, se produzcan al unísono inquietudes existenciales y se persigan espacios que den cabida a teorías relacionadas con la búsqueda de salidas a los males que aquejan al hombre ante su malestar vital, tanto desde el punto de vista científico, cuanto religioso; incluso, teorías relacionadas con mundos de la superchería.

En estos momentos de nuestra historia más actual, cuando la contemplación del dolor y de la pobreza se nos acercan a nuestra mirada, ya sin la distancia del tiempo o del espacio, parece que se separan algo más nuestros espíritus de nuestros cuerpos o nuestras mentes de nuestros cuerpos. Y es precisamente ante estas circunstancias donde encuentra una mayor cabida la reflexión sobre el sentido de la existencia del hombre y su finalidad en este mundo, que no ha sido otra al transcurso de los tiempos que la búsqueda de la felicidad en la tierra o el consuelo de la eternidad ante la muerte. Siguiendo, por supuesto, distintas teorías o creencias se intenta predicar a la gente a no temer a morir para siempre.

En tales condiciones es fácil dejarse llevar por unos u otros, sabiendo que nuestro subconsciente es inmortal. De lo contrario ¿quién escucharía a aquel que estableciera como último fin nuestras desgracias y desventuras?

Hoy día, por ejemplo, proliferan una serie de pseudofísicos o aficionadillos al misterio del hombre, que difunden sus ideas a través de Internet de aquella manera. A veces, apoyándose en la física cuántica, nos hablan con tan temeraria naturalidad sobre los protones, neutrinos o el quantum, que me produce un profundo repelús. Siempre con el sello seductor de provocar en nuestras vidas, a la vez que cierto estado de perplejidad, una especie de dulce tranquilidad ante los aguijones de la muerte.

Vaya por delante mi admiración y máximo respeto a los científicos que se ocupan de la física cuántica. No seré yo tan inepto como para negar los principios, descubrimientos o avances vertiginosos de esta rama de la ciencia en nuestros días, pero a su vez he de reconocer mi incapacidad absoluta para comprender algo tan complejo que se me hace difícil poder asimilar- desde mi limitado conocimiento- en este campo del saber; pero, digo yo, que la física cuántica no tendrá nada que ver con la existencia o no existencia de Dios.

De la misma manera, nos encontramos con legiones de predicadores de tabernas que, burlándose de la razón, disparatan y contradicen atropelladamente sus propios argumentos para fundamentar con enorme torpeza sus creencias. En el fondo, sus prédicas no son más que un gazpacho de distintas doctrinas próximas a los panteístas, a los tibetanos, a los budistas y no sé cuántas más, que parecen apuntar más a nuestro contento que a la razón y a la experiencia.

Todo esto mezclado en un totum revolutum: experiencias de laboratorio de la propia física cuántica, relacionándolas con la existencia de otras formas de vida en el universo de inteligencia muy superior a la nuestra, y que llegan a alcanzar su máxima expresión con teorías tan disparatadas, a mi parecer, al identificar a grandes genios de la humanidad con seres provenientes de otros lugares del universo. Es más, gran parte de la población está convencida de que los alienígenas conviven con nosotros, los ancestrales no se sabe dónde están (para eso son ancestrales) y además fueron aquellos los que construyeron las Pirámides de Egipto..

Estas situaciones son aderezadas con reportajes de imágenes televisivas de otras galaxias, con el objetivo de que todo parezca más real, sin que percibamos un cuidadoso sentido sensacionalista, manejado a través de preguntas retóricas. Vamos, como si se nos estuviera ocultando algo intencionadamente que formaría parte de una propaganda gubernamental interesada en no sé qué.

Cuando uno por naturaleza es escéptico, corre el riesgo de que "le caiga la del pulpo" ante el personal. Si bien siempre queda el consuelo como diría Machado en su Juan de Mairena de que "el hombre es un animal extraño que necesita justificar su existencia con la posesión de alguna verdad absoluta".

Sin embargo, para toda esta gente que buscan interrogantes sobre la existencia humana, que se atiborran de doctrinas y tesis extrañas, sin ninguna evidencia científica contrastada (por el momento), me conduce de nuevo a recurrir a Machado en su Juan de Mairena cuando dice: "Dios no se tomó el trabajo de hacer nada, porque nada tenía que hacer antes de su creación definitiva. Lo que pasó, sencillamente, fue que Dios vio el Caos, lo encontró bien y dijo: te llamarás mundo. Eso es todo".

Estamos cambiando nuestra cultura, nuestro pensamiento occidental y nuestra historia, para dejarnos persuadir sin resistencia por la manipulación estructurada de los que hacen negocio distrayendo a almas debilitadas por la ignorancia y el hambre, hasta generar la duda de si los que nos manejan son las grandes corporaciones o los alienígenas.

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2 comentarios:

Maria Fernández Quesada dijo...

Estimado señor

Sepa usted que la arqueología oficial deja tantas incognitas e incongruencias que es dificil no cuestionarse la versión oficial. Podríamos equipara a la rama científica actual con la iglesia en la edad media. Había que creer, es dogma de fe.
Citando a su colega Sanchez Dragó

"No leas la prensa, no escuches la radio, no mires la televisión, y si lo haces que sea con radical escepticismo, sin creer nada, sin permitir que mi opinión sobre cualquier cosa, divina, diabólica o humana depende de lo que los medios de comunicación dicen. Y asi serás un libre pensado, un heterodoxo o incluyo llegado el caso un hereje"

Pedro López Ávila dijo...

Como habrá podido comprobar en mi blog es muy raro que comente un comentario, entre otras cosa porque no los tengo, pero en esta ocasión con mucho gusto y respeto le haré alguna consideración en cuanto a mi forma de comprender el mundo:
Si algo bueno tiene ser escéptico es que no tratamos de convencer a nadie de nada. Es mas, también soy escéptico al escepticismo, puesto que no hay nada suficientemente sólido para que sea más verdad la de un escéptico que la de un creyente o un no creyente. Eso sí, los escépticos dogmáticos también me molestan