martes, 10 de enero de 2017 | Por: Pedro López Ávila

LOS YOUTUBERS


Aquellos que tienen demasiada prisa por la fama o por significarse dentro de esta globalizada sociedad, parece que han encontrado la herramienta más eficaz para el acercamiento a las masas y lanzarse a la popularidad. Todo esto, en el más delirante espectáculo social que jamás podría haber concebido la imaginación. La aparición de You Tube, en apenas diez años de existencia, ha potenciado la exaltación individualista y ha convertido a las dóciles masas, en verdaderas ejecutoras del arribismo y de la golfería indecente y miserable. Cualquier técnica o medio científico que contribuya al desarrollo y progreso individual o de la totalidad no es, por sí misma, ni buena ni mala, es neutra; por tanto, no se podría verter calificativos sobre You Tube, en cuanto a lo que significa como avance técnico científico de nuestra época o como algo necesariamente negativo. Bien distinto es el uso que se haga de la misma. 

Los bastonazos que recibían la clase dirigente, (políticos historiadores, filósofos, pensadores etc..) a través de los artículos periodísticos en otro tiempo, han sido suplantados por las imágenes que cualquier “rascalatas” puede subir en vídeo a la red, con autorización o sin ella de los afectados por sus contenidos, que dejan a muchos damnificados en el camino. You Tube ha tenido tal grado de impacto en la cultura de nuestro tiempo que se está convirtiendo en el elemento catalizador de las decisiones de la muchedumbre, y lo que me parece más importante aún, forma parte del paisaje cultural de nuestro tiempo, a tal extremo, que se podría decir, sin mucho riesgo a equivocarnos, que el éxito o el fracaso de una determinada opción política tiene bastante que ver con este nuevo formato de presentar la realidad, no como es, sino como algunos creen que debería ser, según los intereses de cada cual. Si no, que se lo pregunten al Sr. del tupé y de los morritos.

You Tube tiene muchísima más influencia que cualquier medio de comunicación y que la propia televisión desde hace más de un lustro y su progresión exponencial es verdaderamente demoledora, a pesar de los latentes peligros temáticos que encierra: xenofobia, racismo, fascismo, comunismo apolillado, burlas deplorables de los aspectos físicos de una etnia o del individuo concreto, peleas entre adolescentes, bullying y, en fin, un salvajismo tan atroz y cruel que ha llegado a ofrecernos hasta imágenes grabadas por grupos terroristas de decapitaciones. En fin, la barbarie y la desolación servidas a domicilio.

Significar, cómo no, por otro lado, el importantísimo avance que ha supuesto de modo muy eficaz su utilización como medio, para la comunicación con la ciudadanía, para unir lazos entre los pueblos, su utilización con fines educativos del acontecimiento histórico o científico, o de cualquier rama relacionada con el saber y con el conocimiento. De la misma manera, ha sido una gran ayuda en el campo de la medicina para un mejor conocimiento y prevención de determinadas enfermedades. Por supuesto que, también, para la promoción de artistas del mundo del espectáculo, de las artes plásticas, de la cultura en general o de los políticos. Estas y un sinfín de bondades también se le puede atribuir a la aparición de You Tube. Por supuesto que sí.

A mi parecer esta manera de ofrecer información desde cualquier lugar del planeta es el nuevo campo de batalla del poder en este inicio del S. XXI, manipulado, no sólo por la industria de productoras audiovisuales (independientes o menos independientes), sino por otros, a la sombra, pertenecientes a grupos de presión y por el público en general.
Antes bien, a mi parecer esta manera de ofrecer información desde cualquier lugar del planeta es el nuevo campo de batalla del poder en este inicio del S. XXI, manipulado, no sólo por la industria de productoras audiovisuales (independientes o menos independientes), sino por otros, a la sombra, pertenecientes a grupos de presión y por el público en general. Los Youtubers han basado su función en dirigirse hacia un sector de la población, en su inmensa mayoría gente joven, a veces extremadamente joven, que se limita exclusivamente en presionar con el dedo índice el botón izquierdo a algo que llaman ratón, señalando a uno o a varios de sus apartados que el mismo ordenador o computadora ya tiene preestablecidos: “me gusta”, “compartir” o en el mejor de los casos otro que dice realizar un comentario que nunca podrá exceder los 140 caracteres (cada carácter es una letra, número signo de puntuación, símbolo etc..). Vamos, reflexiones elaboradas en el concepto o en la idea parece que no son.

Así que, si alguien cree que el consenso en los despachos es suficiente, que se le vaya la idea de la cabeza, pues los youtubers son capaces de deshacer con sus movilizaciones cualquier acuerdo al que pudiera llegarse en esta lucha que mantienen con el poder político o con los medios de comunicación tradicionales. Estos nuevos grupos tienen tanta influencia social, entre otras razones, porque hay que pensar muy poco o nada. Los Yooutubers tan solo necesitan una persona, con ciertos rasgos carismáticos vociferando, un grupo de amigos, una persona con un teléfono móvil grabando una secuencia determinada y subirla a la red para movilizar a las masas. Lo que sucede es que algunos no han llegado todavía a comprender el acontecimiento y otros están a medio camino.




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4 comentarios:

Laura Villanueva dijo...

Gracias por compartir esta reflexión. Creo que es muy generacional y sin obviar su alcance y fuerza, una moda juvenil. Dentro de poco estaremos hablando de otros soportes emergentes.

Pedro López Ávila dijo...

Gracias a ti, Laura, porque desde tus silencios había presentido una sensibilidad infinitamente elocuente y, ahora, cuando te leo todo me parece mucho más natural. También los silencios forman parte de las palabras del mundo de los sentimientos y de las emociones (creo). Por eso, en este momento, al ver reflejada tanta luz en tus pulsiones emotivas, descubro que hay un terremoto de sensibilidad artística que me alegran no sabes cuánto. Besos

Laura Villanueva dijo...

Muchísimas gracias, Pedro! Me alegro de trasmitirte esa luz. Besos

Laura Villanueva dijo...

Da igual el tema del que hablen (olvido, amor on-line, identidad...), todos tus versos tienen una exactitud matemática para definir la realidad. Estoy leyendo "juego peligroso", me parece magnífico. Besos