martes, 14 de junio de 2011 | Por: Pedro López Ávila

TRES PINTORES, TRES ESTILOS

ALBERT SESMA

Panorámica de Granada - Albert Sesma - www.galeriadeartelazubia.com

Hablar de Albert Sesma es introducirse en la compleja pintura del paisaje urbano, es un eco del lienzo de Antonio López, es el Arte de plasmar la atmósfera de la ciudad, es capturar la esencia paisajística en una marea de vida cotidiana , es, en resumidas cuentas, la luz en la ciudad de un nuevo realismo

En la pintura de Albert Sesma hay un orden muy bien calculado: conoce a la perfección la simetría del dibujo y conforma una delicada estructura, sustentada en una firme armadura geométrica, acomodada a la armonía y a la lógica de lo que tiene delante de los ojos y consigue tal precisión en la disposición de los elementos que provoca la belleza.

Pero, más allá de esa mirada, el misterio de la materia y el color se desvelan con la aportación espiritual y estética de Albert Sesma.

PEDRO ROLDÁN

Hayedo Otoñal Tejera Negra - Pedro Roldán - www.galeriadeartelazubia.com

La pintura de Pedro Roldán es la interpretación de la materia desde su mundo interior, pintando la luz sólo con el color, no necesita las sombras para encender la luz en el silencio.

Y es que la pintura de Pedro Roldán es aire fresco en la pintura de nuestros días, es el atrevimiento y la valentía, para transportarnos a un horizonte meditativo que nos proyecta a un mundo onírico de donde, quién sabe, si no es el llanto escondido de un alma que quiere detener el tiempo, inmortalizándose en su pintura.

Todo es plácido; el color anuncia lo inefable y del mismo surge el silencio, la paz, lo atemporal, la soledad, la melancolía y los siglos buscándose a sí mismos en la altura; porque, no existe el paso del tiempo, ni la figura humana en su obra, que tan sólo es insinuada en la luz artificial de sus casas imbricadas en el paisaje al anochecer, con una perfección formal que rayan en un hiperrealismo místico, jamás conocido en la historia de la pintura.

ANDRÉS RUEDA

Puente al sol - Andrés Rueda - www.galeriadeartelazubia.com

Andrés observa el paisaje, con sus colores, el momento de luz, más allá de las formas que subyacen sobre él, su luminosidad, los colores que rodean a los colores con su poder evocador (de sensaciones, vivencias y recuerdos), los contrastes o los objetos de la naturaleza, no en su corporeidad, sino en la disolución cromática que provoca en ellos la luz, el sol y el aire, hasta llegar a encontrar en su obra algunos aspectos del puntillismo.

La mirada de Andrés Rueda penetra en la Naturaleza, en el paisaje urbano o agreste y, tras un elaborado proceso , los contornos se disuelven en medio de la niebla y de la pesada atmósfera que tan sensiblemente ha sabido captar, de tal suerte, que la cúpula de la Catedral de San Marcos nunca ocuparía un lugar secundario en una pintura figurativa.

Utilizando una pincelada decididamente suelta y rota, pone especial énfasis en los acentos de luz que se reflejan en el agua para captar el centelleo y los efectos de esa luz y, con un leve, pero poderoso velo, unifica la escena.
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4 comentarios:

Elsa Tenca Mariani dijo...

Me fascina esta Entrada con tres estilos de tres pintores que expresan la belleza de acuerdo con su cosmovisión.

Qué importante construir un estilo después de decantar a la academia...
Te agradezco las semblanzas.

Un abrazo:
Elsa.

Pedro López Ávila dijo...

Mucha gracias, Elsa, en nombre de los pintores y en el mío propio por tu comentario, realizado siempre bajo el soporte de tu extraordinaria sensibilidad. Saludos

Albert Sesma dijo...

Muchas gracias Elsa y Pedro, dos grandes visiones de algo que poca gente ve. Me siento orgulloso de haber iniciado mi andadura por Granada conociendo la sabiduría de unos, y la sensibilidad de otros. Gracias

Albert Sesma

Jesús Amaya dijo...

Pedro Roldán me tare la vida desde el silencio encendido de las hadas del Sueño de una noche de verano.

Es pintura del color en la luz y el llanto.

En los cuadros que he contemplado de Pedro Roldán mi alma siempre se ha encontrado detenida y en llanto emocionado, atemporal, sin verbos, sólo aprendiendo del pie de cada lienzo, pie ascentente siempre y sin tiempo.

La pintura de Andrés Rueda vive abrazada al momento, el aquí y el ahora en el justo instante del amor más pleno,y a partir de ese instante, todo es libertad, libetad, libertad en esas pinceladas sueltas, rotas,evanescentes y al mismo tiempo encarnadas en el lenguaje primigenio del ser humano: la plenitud.

Pedro, poeta, ¿te imaginas un cuadro pintado a dos manos por Pedro Roldán y Andrés Rueda?